El blog
de Pedro Marín

Mi madre se enfadó conmigo cuando le dije que dejara de beber zumo de naranja cada mañana.

Ella, como la mayoría de la gente, creía que el zumo de naranja era una opción saludable. Natural, con vitamina C, recién exprimido… ¿qué podía estar mal?

Le hice solo una pregunta: Mamá… ¿Serías capaz de desayunar 5 naranjas?
Ella no contestó.
Estás comiéndote el azúcar de 5 piezas de fruta en un solo vaso de zumo.

Le expliqué que al exprimir la fruta, los azúcares complejos que venían protegidos por la fibra se rompen en azúcares simples. Sin esa fibra, se absorben mucho más rápido y disparan la glucosa en sangre. Sumado a las dos tostadas, el desayuno se convierte en una carga de carbohidratos enorme nada más empezar el día. Esa glucosa que el cuerpo no puede usar de golpe se almacena, primero en el músculo, y si el ritmo de vida no la consume, termina convirtiéndose en grasa.

La mejor opción es comerte la naranja entera. Con su fibra, con su agua, con todo.

Estuvo a punto de tirar el zumo a la basura… y solo habían pasado dos minutos desde que nos sentamos a la mesa.

Ese desayuno lo había leído en un blog de nutrición. Al igual que la tuya, mi madre se informa leyendo artículos en internet, y no siempre quien escribe esos artículos tiene formación, ve pacientes a diario ni contrasta lo que publica con evidencia científica.

Cada día entran a consulta personas que llevan años haciendo las cosas mal sin saberlo. Leen blogs, siguen cuentas, escuchan consejos de quien nunca ha estudiado nutrición ni ha visto un paciente en su vida. Y mientras tanto, no avanzan.

He decidido crear este blog por ellas. Por tu madre y por la mía. Para que la próxima vez que alguien les diga que el zumo de naranja es saludable, tengan dónde contrastar. Salud, estética y rendimiento, explicados con evidencia y desde la consulta.

¡Nos vemos dentro!

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